No tengo el recuerdo claro en mi cabeza de cómo sabía de este lugar, tal vez lo leí en algún libro de ovnis de J.J. Benítez y por eso cuando llegué a vivir al norte de Chile, quise conocer todas aquellas cosas inexplicables que guarda y conserva la tibia sequedad del desierto de Atacama, como muestra de lo que nuestros antepasados quisieron expresar o quien sabe, lo que algún ser ajeno a esta Tierra quiso decirnos.
Enero 5, 2009
París. Una ciudad simplemente monumental. II Parte
Aquél primer día en París fue verdaderamente alucinante, mis ojos no se cansaron de tanta belleza y si el día hubiese contado con más horas de luz, seguramente mis pies hubiesen querido seguir caminando. Pero luego de admirar la Torre Eiffel iluminada y llena de música me dirigí al hostal, para descansar y poder tener un segundo día lleno de nuevas experiencias.
Diciembre 19, 2008
París. Una ciudad simplemente monumental. I Parte
Hace cinco años pisé la ciudad de París, iba por dos días, me quedé tres. Según mi mapa de viaje en dos días podría recorrer la llamada “ciudad de las luces”, pero nunca pensé que aquella metrópoli sería tan grandiosa y monumental, llena de historia y de recuerdos que tenía en mi cabeza por la lectura de algún libro de historia universal. Desempolvando mis fotos, la veo y me vuelvo a enamorar de ella, pensando que mis fotografías le hacen un flaco favor a tan maravillosa belleza.
Diciembre 5, 2008
Cancosa. Odisea en el altiplano. II Parte
Y ahí estábamos, en el pueblo de Cancosa, rodeados por una imponente cordillera de nevados picos y observando los alegres y coloridos bailes que nos regaló el pueblo aymara aquel día. Pero nuestra larga jornada ni siquiera estaba a punto de terminar. Y sin duda, nuevamente fue una de las experiencias más fascinantes, y donde infinitamente me he sentido más cerca de Dios (hablando geográficamente).
Noviembre 20, 2008
Cancosa. Odisea en el altiplano. I Parte
Cuando escuché la palabra Cancosa dije ¿qué es eso? Seguro debía ser algún pueblo perdido en la pampa o el altiplano. Tenía que ir por trabajo y cubrir la postación de luz eléctrica para el poblado, me acompañarían como siempre mi jefe (Alfredo) y como turistas mi esposo (Gabriel), mi madrina (Elsa) y su hija (Silvia) (ellas estaban de visita, provenientes de Alemania). Lo que nunca imaginamos fue que aquel reporteo sería algo más que bellos paisajes, bailes, colorido y música. Cancosa se convertiría en la única meta de una verdadera odisea por el altiplano chileno-boliviano.
