Iquique. Donde el mar y el desierto se unen eternamente. II Parte

Antes de comenzar quisiera pedir mil disculpas por la tardanza en este nuevo episodio de Bitácora de un Viaje, mi traslado de la ciudad de Iquique a la capital de Chile y la visita de mi madre a mi nuevo hogar, lograron hacer que mi tiempo fuera escaso para conversarles de aquellos bellos lugares que he tenido la suerte de conocer. Pero en esta segunda entrega, más que describir lugares, porque creo que en la I Parte pincelé cada sector, quisiera mostrarles la historia de esta zona, que ha estado marcada por la riqueza, el abandono, la lucha y el resurgimiento.


| View Show | Create Your Own

En la época precolombina y desde el siglo VI d.C. Iquique estuvo ocupada por la cultura Tihuanaco, pero fue en el periodo del Virreinato del Perú (1539-1821) donde comienza su actividad como pueblo, estableciéndose un embarcadero colonial. En un principio, Iquique fue para los colonizadores un punto de recalada para internarse hacia el pueblo de San Lorenzo de Tarapacá, sede de la jurisdicción política y administrativa de la Provincia, sin embargo la época de mayor prosperidad comenzó con el descubrimiento de las minas de plata de Huantajaya y Santa Rosa en el siglo XVIII. De esta forma en 1811, un documento colonial crea una aduana, que se encargaría de vigilar los embarques de mineral.

Con la Independencia del Perú en 1821, la zona pasó a ser parte del Departamento de Arequipa, luego de Moquegua en 1857, y de Tarapacá en 1878, así durante el siglo XIX comenzó la explotación de salitre en la zona, lo que convirtió a Iquique en ciudad-puerto, trayendo prosperidad y la residencia de extranjeros (ingleses y franceses) que dieron una fisonomía europea a la arquitectura de Iquique. Así estaba la ciudad cuando en 1879 se desató la llamada Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia, e Iquique se transformó en escenario principal de grandes batallas y héroes nacionales, siendo el más famoso el Combate Naval de Iquique ocurrido el 21 de mayo de 1879. Al final de la guerra en 1884 y por el Tratado de Ancón la ciudad pasa a formar parte oficialmente de Chile.

Con el auge creciente del salitre, Iquique se transforma en una ciudad cosmopolita, pero en 1907 se da un capítulo sangriento de nuestra historia conocido como “La matanza de la Escuela Santa María”, donde el ejército abrió fuego en contra de cerca de 8.500 mineros chilenos, bolivianos y peruanos de las salitreras del interior que habían marchado a la ciudad en protesta por las condiciones indignas en las que trabajaban. La masacre dejó un saldo desconocido de muertos (las cifras según distintos historiadores hablan desde 200 muertos hasta 3.000 muertos), entre hombres, mujeres y niños.

Después la crisis de 1929 golpeó duramente la economía nacional y en particular a Iquique, sobretodo por el cierre de las salitreras, debido al descubrimiento alemán del salitre sintético. La recesión generó altos índices de desempleo y pobreza; la ciudad se estancó por casi 25 años hasta que se impulsó la industria pesquera, que gravitó en la economía local por otros 25 años más. En ese punto Iquique pasó de ser primer puerto salitrero a primer puerto exportador de harina de pescado y en 1975 se da inicio a la Zona Franca de Iquique. Actualmente el auge de la zona está basado en los yacimientos de cobre existentes en la región, lo cual ha llevado a la ciudad a un crecimiento continuo en todos los ámbitos, dando la posibilidad de un cuidado cada vez mayor por el turismo, el cual es ayudado por las excelentes temperaturas que Iquique presenta durante todo el año.

Así ha sido Iquique a lo largo de su historia, de auges económicos, hazañas heroicas, tiempos de pobreza y recesión, de matanzas inexplicables, y de una belleza sin parangón. Así es Iquique hoy, una ciudad próspera, cálida, cosmopolita, orgullosa de su historia y de sus costumbres tan distintas a las sureñas. Así es Iquique, inolvidable y amado por aquellos que hemos tenido que partir, pero que sabemos que algún día volveremos a disfrutar de sus tan exquisitas bondades.

About these ads

3 comentarios

Archivado bajo Chile, Historia, Turismo, Viajes

3 Respuestas a “Iquique. Donde el mar y el desierto se unen eternamente. II Parte

  1. Marisela

    Bravooooo!! echaba de menos leer tus historias… pero, estuvimos juntas y tengo que decir que disfruté infinitamente haber estado contigo un mes, gracias por todas las bondades y el inmenso amor…
    mami

  2. Se me ha prohibido decir la palabra “Mar Avilloso”, por razones que no puedo decir por el bien de la seguridad de mi pais, del de ningun sector al cual yo no pertenezco, la de mis ineccistentes superiores… y mi patriotica nostalgia. Asi que espero que intuitivamente sepas lo que supuestamente no siento al jamas leer tus historias y nunca ver tan bellas fotos.
    Cariñosamente Anonimo_alien.
    PD: talvez quieras ver la continuacion de mi ensayo, aunque aun falta el final, espero terminarla pronto, gracias. Nos leemos :)

  3. Excelente Vitácora, ahora es historia pero me imagino el vivirla. Saludos

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s