Capri. La llamada “perla del Mediterráneo”

A Capri llegué por esas “causalidades” de la vida, nunca había escuchado hablar de ella, pero la divisé desde las costas sorrentinas de Italia; averigüé si valía la pena visitarla y vaya que sí lo valió. Capri es una de esas islas paradisíacas que sólo vez en alguna foto tomada por un papparazzi a algún personaje de la realeza en vacaciones.

La isla de Capri está situada en el Mediterráneo al lado sur del Golfo de Nápoles, frente a la península de Sorrento; tiene una superficie de 10,36 km², y un perímetro de alrededor de 17 kilómetros y tiene dos municipios: Capri y Anacapri.


Fue un asentamiento griego a partir del siglo VII A.d.C, y posteriormente romano. Fue la isla predilecta de Octavio Augusto que la frecuentó durante cuarenta años y posteriormente de Tiberio que residió en ella de manera estable hasta su muerte. Después de la caída del imperio Romano, comienza un largo período en el cual la isla está prácticamente abandonada, y es en la segunda mitad del siglo pasado donde Capri comienza a resurgir como un lugar turístico, convirtiéndose hoy, en uno de los lugares favoritos del jet-set europeo y sorpresivamente, supe que algún día también lo fue para nuestro Pablo Neruda.

Para llegar a Capri se toma un ferry que zarpa de la ciudad de Nápoles o Sorrento, desde este último lugar se demora aproximadamente 45 minutos, es un viaje suave, el Mediterráneo es un mar calmo y creo que jamás en mi vida había visto un mar tan azul como ese, y hasta el día de hoy no he vuelto a ver algo así. Da una sensación de paz y de suavidad indescriptible y con ese mismo efecto te vas alejando de la costa y aprecias con verdadera magnitud la belleza de aquellos entornos, el famoso Vesuvio se ve a lo lejos, mientras las casas en las quebradas desafían la ley de gravedad para no caer. Hay muchos lugares que son parecidos a nuestros parajes y uno los encuentra en diversas partes del mundo, pero esta zona de la costa Italiana no tiene parangón, que por lo menos mis ojos hayan visto.

Cuando te acercas a Capri, sólo ves una formación rocosa amorfa y en ese instante te preguntas ¿y dónde vive la gente?, ¡ni siquiera hay playas!, todo es una inmensa roca que sobresale del intenso mar azul. Al desembarcar, la mirada sólo puede subir hasta la colina, inmensa ante tus pies, la boca se te llega a abrir de tanta belleza…las casas son todas blancas y cuadradas y están rodeadas de verdes árboles y de flores con colores  intensos que pintan todo el lugar. Los italianos te ofrecen ir a la famosa Gruta Azul, pero nuevamente el dinero no alcanzaba (paseo en bote hacia unas cuevas donde el mar tiene el azul más intenso que hayas visto). Se toma un funicular para subir al centro de la ciudad, mientras los que poseen más dinero suben en  taxis descapotables marca Alfa Romeo, los cuales llevan un pequeño toldo para que los pasajeros soporten el calor. ¡increíble! Desde la altura todo se ve más maravilloso y el centro es una maraña de recovecos. Nunca pensé que en aquella pequeña isla iba a encontrar las tiendas de los diseñadores más famosos del mundo (no sólo de ropa), y es lógico si aquí vacaciona el jet set de Europa.

El ferry te deja sólo por cuatro horas, las cuales pensé que eran suficientes, pero no lo fueron, y me quedé sin recorrer varios lugares. Caminé una infinidad, descendí la isla a pie y después las piernas no me daban para llegar arriba, hoy me río, pero en ese momento la experiencia no me hizo ninguna gracia porque mis fuerzas se habían acabado y el ferry iba a salir en cualquier momento. La isla no tiene playa, son sólo quebradas y se han creado balnearios con muelles donde la gente toma sol, pero para entrar hay que pagar, para la silla hay que pagar y para la toalla también, al final entrar costaba mínimo 15 euros, los cuales yo no estuve dispuesta a desembolsar y busqué la playa pública, la cual era un pedacito de arena pedregosa, llena de gente, pero fue allí donde por fin pude disfrutar de las tibias aguas del mediterráneo. El agua es tan clara que desde la altura se puede ver el fondo del mar, y los yates, veleros, lanchas y botes están anclados por todo los alrededores de la isla. Este era otro mundo, pero no como Venecia, sino otro mundo para los que no somos ricos, se ven otros parámetros, diferentes, por lo menos a los míos. Es una isla magnífica, digna de volver a ella y de recorrerla completa, para poder ver nuevamente el mar más azul que mis ojos han visto.

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3 comentarios sobre “Capri. La llamada “perla del Mediterráneo”

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  1. Cada vez que leo un nuevo episodio me vas sorprendiendo mas…y quiero seguir leyendo mas y mas…
    Lindisima isla, algun dia volveras…
    felicitaciones !!!
    Marisela

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  2. Sólo quería darte la enhorabuena por este relato sobre esta apasionante isla. Dentro de poco estaré por allí y navegando por la web he encontrado tu blog. Me has dado ánimos para ir, aunque parece que todo debe ser carísimo.
    Muy agradable leer tus historias.
    Un abrazo desde Madrid.
    Ciao.

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