Buenos Aires. Más que comida y tango. I Parte

Llegué a Buenos Aires persiguiendo a mi siempre amado Eros Ramazzotti y me deslumbré con una ciudad magnífica, cálida, bohemia, cultural, gastronómica, acogedora y siempre bella desde donde se le mirara. Recién ahí entendí la frase: “las callecitas de Buenos Aires tienen ese…qué se yo”. Sólo puedo decir que, simplemente me rendí y enamoré de aquella Capital Federal.

La Ciudad de Buenos Aires, es la capital de Argentina, junto con su área metropolitana es la segunda ciudad más grande de Sudamérica y uno de los mayores centros urbanos del mundo. Se extiende sobre un terreno llano a la orilla derecha del Río de La Plata.  La ciudad es además el centro cultural más importante de la Argentina y uno de los principales de América Latina. La importante oferta cultural se encuentra representada en la gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas, siendo algunos de ellos los más importantes del país. Fue fundada por primera vez el 3 de febrero de 1536 por el español Pedro de Mendoza, bajo el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. La ciudad fue abandonada y arrasada por los indios en 1541, y refundada el 11 de junio de  1580 por Juan de Garay con el nombre de Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Buenos Aires tuvo un escaso desarrollo hasta que en 1776 fue nombrada capital del Virreinato del Río de la Plata. Desde ese momento comenzó a evolucionar rápidamente debido al empuje comercial que la benefició, principalmente gracias al contrabando, desarrollándose no sólo económicamente sino también culturalmente. La llegada de ideas liberales y fundamentalmente la ocupación de España por el ejército napoleónico, permitió la creación de movimientos emancipadores, que desataron en 1810 la Revolución de Mayo y la creación del primer gobierno patrio. Durante el siglo XX experimentó un gran crecimiento demográfico que la situó entre las mayores ciudades del Mundo y tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa. En el último censo nacional realizado en  noviembre de 2001, en la ciudad de Buenos Aires se contabilizaron 2.776.138 habitantes estimándose que para el 2007 sería de 3.025.772 habitantes.
Fue a mediados de mayo cuando llegué a Buenos Aires, iba específicamente al concierto que daría Eros Ramazzotti y junto con ver un grandioso show, en el mítico Luna Park, también tuve la posibilidad de ver una ciudad realmente maravillosa, y conocer a un pueblo que hace más encantadora la visita. Debo confesar que no tuve una buena impresión del famoso aeropuerto Internacional de Ezeiza, lo encontré chico y anticuado, por lo que pensé que podría llevarme una decepción con la ciudad, pero no importaba, total iba al concierto y no a turistear, pero camino al hotel se fue mostrando ante mí una ciudad bella, con una rica arquitectura europea que la hacía divina ante mis ojos; el bus circulaba entre callejones llenos de comercio: ropa, zapatos, carteras, pizzerías, trattorías, librerías, quioscos y gente deambulando para todos lados, hasta que llegamos a la famosa calle Corrientes con 9 de Julio, en donde se erige el famoso obelisco, ícono de la ciudad porteña (que fue construido en 1936 para conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de la ciudad). Acerca de estas calles puedo contar que 9 de Julio es la avenida más ancha del mundo (140 metros de ancho), no recuerdo bien, pero me parece que tiene entre 8 a 9 carriles por lado y no la alcanzas a cruzar completa en un semáforo, te quedas parado al medio de la calle, desde donde la puedes apreciar con más claridad, luego da el verde y continúas tu camino hacia la vereda del frente. Corrientes es una calle interminable (69 cuadras) que me deslumbró con la cantidad de librerías que contenía y sus libros tan baratos que parecía estar en el paraíso literario; pero esta calle también alberga teatros, restaurantes y diversos “boliches” que hacen que no te des cuenta como avanzas cuadras y cuadras. El centro de Buenos Aires es otro cuento, lleno de tiendas, galerías y montones de quioscos vestidos de revistas y diarios, los cuales están abiertos hasta altas horas de la madrugada; el pueblo bonaerense es bohemio y la mayoría de los restaurantes, bares, teatros están abiertos hasta tarde y el centro sigue igual que al mediodía lleno de gente, sólo cambia el color del cielo. La ciudad es muy europea, fundamentalmente por su arquitectura, la cual se puede apreciar en la Casa Rosada, la Catedral, la cual más parece un panteón romano con sus enormes columnas y la infinidad de edificios que rodean las famosas calles nombradas en más de algún tango.
Debo además mencionar que el argentino es una persona muy amable, casi te llega a cansar de tan amable, muy cordiales y buenos para conversar; por lo menos esa fue mi experiencia, cuando estás en Argentina cambia el concepto del “argentino” y la verdad es que con una ciudad como Buenos Aires, tienen por qué razón “quebrarse”.

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Un comentario sobre “Buenos Aires. Más que comida y tango. I Parte

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  1. Los relatos tienen ese “no se que “… es ir viviendo la aventura a través de ti…
    Muy re bueno.
    ! Bien que tenemos segunda parte !!!urra!!!
    Marisela

    Me gusta

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