Me quedé con muchas deudas pendientes en Buenos Aires, los tres días se hicieron cortos y el dinero no era tanto como para asistir por ejemplo a un show de tango o alguna de aquellas espectaculares “revistas” o simplemente conocer más acabadamente la bohemia vida bonaerense, por eso siempre en los planes está volver a pararme bajo el obelisco y recorrer nuevamente calle Corrientes hasta Puerto Madero.

 A todas partes llegas en los “remises” (taxis), pero a mi siempre me ha gustado caminar o tomar la locomoción pública, creo que es una buena forma de mezclarse con las sociedades que visitas y a demás conoces un poco más la  cultura. En “subte” (metro) me fui al Centro Comercial Abasto donde todo era tan barato en aquella época (2004) y las tiendas muy glamorosas; también tomé el bus, son un tanto antiguos pero conservan ese aire a siglo pasado que embellece la ciudad y la hace tan europea a la vista; tomé el bus y fui al Cementerio de Recoleta donde está enterrada Eva Perón, la verdad es que les parecerá raro, pero me gusta visitar los cementerios, creo que muestran muchas cosas y este en particular, era bien distinto a los chilenos, pero para qué les voy a contar ese tipo de cosas, hay gente que no le gusta escuchar sobre asuntos cercanos a la muerte…como a mi mamá. Pero esta estadía en la Capital Federal también contemplaba un “city tour”, el cual hizo una pasada rasante por diversos barrios de la ciudad como San Telmo, Monserrat y Recoleta, pero el más representativo y conocido fue el Barrio de la Boca con su famosa esquina de calle Caminito. Parejas bailando tango en las avenidas, las casas pintadas de alegres colores, mucha gente y el estadio la “bombonera” de Boca Juniors hacen de este lugar un punto turístico imperdible. Cuenta la historia que originalmente La Boca fue un barrio de inmigrantes a orillas del río Riachuelo, los cuales no tenían suficientes dinero para comprar pintura para sus casas. Entonces optaron por usar los sobrantes de pintura empleadas por los barcos del puerto. Por consecuente las casas terminaban siendo pintadas de diversos colores; cada ventana de un color diferente, la puerta de otro y las paredes de varios. Es un lugar bastante especial y más pequeño de lo que imaginaba, puesto que los dibujos y figuras que se encuentran en esta zona, sólo están a un par de cuadras a la redonda y las casas de hoy tienen colores más habituales.

Otro bello lugar que no puedo dejar de nombrar es Puerto Madero, que se puede describir como un barrio que bordea el río de la Plata y está lleno de locales comerciales, lujosos hoteles, edificios comerciales y deliciosos restaurantes, aquí hay que ir a comer a “Siga la vaca” es un restaurante tipo buffet, que por poca plata comes exquisito y toda la carne que tu estómago aguante, yo como fiel carnívora puedo decir que la carne más rica que he comido fue en Buenos Aires y la pizza más grande y gorda también, la pizza era tan gigante y repleta de ingredientes que no volví a comerme una por lo menos en los tres meses siguientes. No olvidaré nombrar que fui a un restaurante italiano donde la pasta era tan sabrosa como aquella inolvidable lasagna comida en Roma. La verdad es que la gastronomía en Buenos Aires es de primer nivel, en la parte que comas los platos son sabrosos, creo que si viviera en Buenos Aires ya sería una mujer obesa, y mejor ni hablar de los dulcecitos típicos argentinos.

Fue un viaje redondito, aunque no tuve la oportunidad de ver la bohemia bonaerense, sólo pude disfrutar y ganar un poco de dinero en el Casino flotante de Buenos Aires y después ir a gastar esa pequeña fortuna a un restaurante y disfrutar de unas “Quilmes” (cerveza argentina). No se si toda Argentina será así, pero para ser la Capital la gente es bastante amable, es de suponer que en provincias las personas son mucho más cariñosas. Lo bueno de este viaje para cualquier chileno creo que es conocer al argentino y cambiar radicalmente el pensamiento que se tiene hacia ellos, e incluso se pueden aprender muchas cosas, como el ahínco y dedicación que le ponen a sus cosas. Es una bella ciudad, grande, glamorosa, bohemia, gastronómica, cultural, europea, pero por sobretodo acogedora. Es una ciudad que debo volver a ver.