La capital de Estados Unidos es una ciudad monumental, apoteósica y grandiosa, así como suelen hacer las cosas los gringos cuando quieren demostrar su poder, pero también me parece que es parte de su idiosincrasia hacerlo todo grande. Si bien el triángulo invisible que une las edificaciones más importantes se puede recorrer a pie, los monumentos que en esta ciudad se erigen son realmente impresionantes.

Washington, DC es la ciudad capital de Estados Unidos  y constituye por sí misma el Distrito de Columbia (DC), está a orillas del Río Potomac. Nombrada en honor al Primer Presidente de Estados Unidos, George Washington, fue proyectada por el arquitecto francés Pierre Charles L`Enfant, a fines del siglo XVIII, y fue la primera ciudad especialmente planificada como centro de gobierno. Cuando Estados Unidos declaró su independencia de Gran Bretaña, el 4 de julio de 1776, existían 13 estados, cada uno soberano y autónomo. Los estados trataron de conservar su soberanía e independencia dentro de una confederación flexible, pero dado al contraataque por parte de Gran Bretaña, unieron fuerzas y en 1789 adoptaron una nueva constitución que establecía una unión federal subordinada a un fuerte gobierno central, el cual se encuentra en Washington DC.
Esta ciudad no es más que una muestra de la idiosincrasia del estadounidense donde todo es XL, me refiero a que, por ejemplo, cuando pides una gaseosa “small” (que en mi país significa pequeña literalmente), en Estados Unidos te dan una que casi contiene un litro, por eso creo que Washington los representa tal y cual son. Es una ciudad muy interesante, limpia, bella, y militar; y a pesar de no ser tan grande y sus edificios de tamaño común, son los lugares que representan el “poder”(Casa Blanca, Capitolio o Pentágono), los que sobresalen de todo margen, y créanme que si los hicieron para causar un efecto psicológico “de somos lo más grande en el mundo”, estas edificaciones lo logran a cabalidad. .
Por otro lado, dentro de esta ciudad se encuentran los grandiosos monumentos a los soldados que han caído en tantas batallas que han librado los estadounidenses. A pesar que a veces las guerras nos parezcan tontas (y muchas de ellas lo son), sobretodo aquellas que no tienen bases ni fundamentos; si me parece bien que le hagan monumentos a los soldados que dieron su vida, de alguna forma creo que dignifican aquellas vidas que se dieron por seguir órdenes o por creer que se estaba luchando por el honor de la patria. El más famoso es el monumento a los soldados de Vietnam, el cual es una pared casi interminable en mármol negro donde están grabados todos los nombres de aquellos que fueron a morir tan lejos de sus hogares. La gente guarda mucho respeto aquí, casi como si los soldados estuviesen enterrados bajo aquel muro. Unos pasos más allá se encuentra el monumento a los soldados que combatieron en la Guerra contra Corea, y dentro de este mismo marco, está el Monumento a los soldados de Iwo Jima (es mi favorito, desde que lo veía en las películas, por eso estuve toda una tarde buscándolo…hasta que lo encontré), se encuentra en el Estado de Virginia, cruzando el río Potomac, es gigantesco y en el se encuentran grabadas todas las guerras en las cuales ha participado los Estados Unidos de Norteamérica. Pero dentro de este tipo de monumentos lo que más me impactó fue ver los honores que se realizan en la Tumba del Soldado Desconocido en el Cementerio de Arlington.
Este Cementerio contiene hectáreas de bellos bosques donde descansan millones de soldados, siendo los sitios preferidos de los turistas la tumba de Kennedy y la del Soldado Desconocido. En este último lugar se encuentra un pequeño anfiteatro, donde la gente se sienta en sus escalinatas a ver a los “marines” cómo rinden honores a aquellos soldados desaparecidos en acción. Durante 21 minutos se pasea un soldado (que llega a dar miedo de lo perfecto que se ve), da 21 pasos en 21 segundos, descansa 21 segundos y sigue; hasta que completa su tiempo y aparecen dos soldados iguales (de verdad que parecen clones, porque los 3 son idénticos, hacen recordar a “terminador” o “soldado universal”), uno de ellos pasa “revista” y hacen el cambio…y mejor ni hables porque con voz fuerte y media robótica el soldado de guardia te “llamará la atención”, en este lugar no debe volar ni una mosca. Es una experiencia bien interesante, la recomiendo, yo quedé impresionada.
Pero los monumentos continúan y ahora se pasa a los presidentes: Monumento a Lincoln, donde se encuentra la estatua de 6 metros de presidente sentado en un sillón mirando hacia el National Mall; donde se erige el Monumento a Washington que es el famoso obelisco; también está el Monumento a Jefferson, el cual se encuentra cerca del Río Potomac. Pero para colmar todas estas grandiosidades ahí está con un blanco inmaculado la “White House”, con unos jardines inmensos y los turistas “apretujados” en las rejas sacando sus mejores fotografías. Y para terminar el paseo, se puede tomar una calle lateral a la Casa Blanca, donde está el edificio del FBI, Archivos Nacionales y finalmente el apoteósico Capitolio, nunca pensé que fuera tan grande…es inmenso.
Es una bella ciudad  y sus alrededores son una maravilla, lleno de verdes bosques y casas de ladrillo que le dan la pasividad necesaria a la capital del país más poderoso del mundo. Washington es el reflejo de Estados Unidos, la población de los alrededores vive una vida pacífica alejada de la militarización de la capital, aquella capital que concentra el poder de todos los estamentos, y que según sus decisiones hace variar los destinos de la mayoría de los países que habitan esta Tierra.