La ciudad de New York es tal y cual se ve en las películas, densamente poblada, millones de turistas, cientos de razas, miles de taxis, paso acelerado, el Central Park lleno de gente, grandes atracciones, cientos de edificios, un tráfico de locos, glamour, bella arquitectura, policías en cada esquina, y un metro limpio y sin rayas…al parecer sólo en eso se equivocan las películas de hoy cuando grafican la cosmopolita ciudad de Nueva York.

New York está localizada en el suroriente del estado del mismo nombre. Es la ciudad más poblada de Estados Unidos y la segunda área metropolitana más grande del mundo. Tiene una población de 8,5 millones de habitantes, viven unas 10.000 personas por cada km² y se hablan unas 170 lenguas diferentes.
El área que actualmente constituye la ciudad de Nueva York, fue habitada por tribus nativas llamadas Manahattoes y Canarsie.
El florentino Giovanni da Verrazzano descubrió la zona en 1524 y en 1624 la Compañía de las Indias Occidentales fundó la villa holandesa de Nueva Amsterdam en el extremo sur de Manhattan. Peter Minuit, primer gobernador de la colonia, compró la isla a la tribu india de los Canarsie en 1626 e instaló en ella colonos flamencos y valones (culturas belgas). En 1664, barcos Ingleses capturaron la ciudad sin enfrentamiento, y fue rebautizada como Nueva York en honor del Duque de York. Al final de la Segunda Guerra Anglo-holandesa en 1667, por el Tratado de Breda, los holandeses entregaron Nueva York formalmente a los ingleses y recibieron, como contraparte, la colonia de Surinam.
Al inicio de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos, la ciudad fue el escenario de un importante enfrentamiento en la Batalla de Brooklyn, pero luego cayó en manos británicas que la tuvieron bajo control por todo el resto de la guerra y no fue devuelta a los estadounidenses hasta 1783.
En Julio de 1863, durante la Guerra Civil, y debido a cierta ley sobre reclutamiento, tuvieron lugar durante cuatro días tremendos motines populares en la ciudad, los llamados “Draft Riots”, la peor revuelta civil en la historia estadounidense, que provocaron más de mil fallecimientos. Los altercados finalizaron con la llegada de tropas militares.
Después de la guerra civil, la tasa de inmigración desde Europa creció, y Nueva York se volvió el primer destino para millones de personas que buscaban una nueva y mejor vida en los Estados Unidos.
En 1898 se creó un nuevo gobierno municipal originalmente llamado Gran Nueva York: La ciudad se divide en cinco comunas o boroughs, (que sigue hasta hoy) cada uno de los cuales constituye por sí mismo un condado (county): Manhattan (condado de Nueva York), Bronx (condado de Bronx), Brooklyn(condado de Kings), Queens (condado de Queens), Staten Island (condado de Richmond). En la primera mitad del siglo XX, la ciudad se volvió un centro mundial para la industria, el comercio, la moda, las finanzas, la diplomacia y las comunicaciones.
Llegué a New York por tierra desde New Jersey, la imagen era realmente sobrecogedora, no era lo mismo ver aquellos rascacielos con mis propios ojos que mirarlos por la tv o en la última fila del cine, y fue en ese momento que sentí pena por no haber podido conocer aquella ciudad antes, para haber visto a las majestuosas Torres Gemelas sobresalir de aquel bosque de edificios (casi dos años antes las había visto caer por televisión). Crucé el enorme puente George Washington y ya me encontraba en la famosa ciudad de New York (debo reconocer que el tráfico me asustó un poco y decidí no manejar y utilizar la magnífica red de transporte que posee la ciudad). Recuerdo haber salido con mi mochila bien “agarradita” para que no me la fueran a robar, porque según las películas el metro era de temer y los “lanzazos” andaban a la orden del día, pero parece que el famoso alcalde Giuliani, con su “Tolerancia Cero” había hecho grandes cambios y hoy, el metro está siempre limpio, hay policías en todos lados y después de dos días te acostumbras a caminar entre el gentío y a disfrutar de los panoramas que brinda esta ciudad.
La Quinta Avenida es literalmente un mar de gente, sus veredas son anchísimas y al recorrerla te encuentras con muchas cosas conocidas…el Radio City Music Hall, Rockefeller Center, Empire State, Flatiron Building, Catedral de San Patricio; y a una cuadra de distancia está la famosa Broadway llena de teatros (y de carritos maniceros del famoso chileno “el conejo”, obviamente compré una bolsita de maní confitado y me alegré de escuchar a un compatriota), y el por supuesto conocidísimo Times Square, que con tantas pantallas y cosas luminosas, pareciera que te hubieses trasladado a algún futuro cercano.
Es entretenido recordar las calles de la gran manzana y la locura que existen en ellas, conocer esta ciudad es una bella experiencia, pero creo que sólo para turistear, me gusta la ciudad y la modernidad, pero New York va más allá de esos cánones, su convulsionado estilo es demasiado agotador.