A pesar de lo bella que me pareció Alemania (con lo poco que conocí), me cuesta hablar de ella. La culpa se la echo estrictamente al idioma, porque trato de recordar nombres y me es imposible, por lo tanto siento que al relato le puede faltar consistencia (por eso habrá investigación previa). Recuerdo olores, sensaciones y sabores (ricos sabores en casa de mis tíos), y al cerrar los ojos visualizo ese Hamburgo verde, mezclado entre las antiguas prácticas como el negocio de la esquina con sus cajones de frutas en la vereda; y el civilizado, con una envidiable red de transporte público.


Hamburgo está situado al norte de Alemania entre Schleswig-Holstein (al norte) y Baja Sajonia (al sur) a orillas del río Elba, que desemboca en el mar del Norte a unos 100 kilómetros de distancia. Es un estado federado dividido en siete distritos, los cuales poseen 107 barrios. Es la segunda mayor ciudad de Alemania después de Berlín, y el segundo puerto con mayor tráfico en la Unión Europea, luego de Rotterdam. Según un estudio del 2007, Hamburgo tiene la mayor renta per cápita de Alemania, su crecimiento económico supera el promedio nacional, ocupa el cuarto lugar entre las ciudades de la Unión Europea, y tiene la mejor red de transporte público.Los orígenes de Hamburgo se remontan al siglo IX, cuando Carlomagno mandó construir el castillo Hammaburg, desde donde se vigilaba la zona norte del río Elba. Debido a la posición privilegiada de la ciudad, numerosos personas llegaron y se dedicaron al comercio y la pesca. Los negocios adquirieron tal importancia, que en la Edad Media Hamburgo formó parte de la Hansa, una asociación de ciudades que monopolizaban el comercio en el mar del Norte y en el Báltico, lo que le dio riqueza en los siglos siguientes. En el escudo de la ciudad puede verse el castillo Hammaburg con las puertas cerradas, lo que simboliza la soberanía de la ciudad.En 1806 Hamburgo obtiene la autonomía en el marco de las Guerras Napoleónicas, y en 1810 es incorporada al Primer Imperio Francés. Después en 1867 entra a formar parte de la Confederación Alemana del Norte, y en 1871 se instituye el Imperio Alemán, del que Hamburgo pasa a formar parte, aunque conserva su autonomía aduanera. Ya en 1937 la ciudad se fusiona con las aglomeraciones circundantes en el marco de la Alemania nazi, y en 1943, la ciudad es bombardeada por los aliados en la operación llamada Gamorra, se realizaron siete ataques contra la ciudad desde el 25 de julio al 3 de agosto de 1943, se utilizó el napalm (gasolina gelatinosa que produce una combustión más duradera), que produjo miles de víctimas, a esta altura aún no se sabe con exactitud cuántas personas murieron, se comentan que fueron 35 mil víctimas, 125 mil heridos y 900 mil personas que huyeron. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el grado de destrucción de la ciudad sobrepasó el 70%. Y aún quedan restos de esta terrible guerra, que se han dejado como una muestra del horror y la destrucción que no se quiere volver a vivir nunca más.Convulsionada historia, como toda Europa, pero tal vez con una historia de guerra más reciente que todavía le duele mucho a los alemanes, y creo que esta forma de dejar una iglesia bombardeada (tal como en Berlín), es un crudo testimonio que asombra, sobretodo ver en fotografías la destrucción que quedó. A veces parece imposible pensar cómo este pueblo se levantó de los escombros, y hoy puede ser nuevamente una potencia mundial, y en este caso, una ciudad tan civilizada; en la cual si no fuera por aquellas ruinas de la Iglesia San Nicolás, parecería que siempre hubo armonía y belleza en el pasar de los siglos.Hamburgo tiene muchos datos interesantes, por ejemplo: tiene más puentes que Venecia y Ámsterdam juntos; es el área alemana con más verde; el 40% de su superficie son tierras de cultivo, huertos, parques, bosques y jardines; tiene 240 mil árboles plantados en las calles; cuenta con 120 parques y dicen que tiene el primer o segundo parque-cementerio más grande del mundo. Realmente no podemos dejar de decir que Hamburgo es verde, y ese aire fresco que se mezcla con el aroma del agua, lo hacen ser especial, lo hacen sentir incomparable. Tal vez se dirán, que no he puesto nada del viaje, es verdad, pero me pareció interesante la historia, que la conocieran, que vieran cómo hoy esta potencia portuaria y comercial, aboga por el verdor de los árboles y el colorido de sus flores, pero que no olvida un pasado triste que le recuerda a cada visitante mediante ruinas y monumentos el horror de una guerra.