Valdivia. La ciudad donde se baña la luna. II Parte

Hay otra canción por ahí que decía “Valdivia, qué lindo es Valdivia, Valdivia capital…”, creo que ahora que son una nueva región consiguieron ser la ansiada capital y aparecer mucho más en los mapas y en el conciente colectivo. Pero Valdivia a parte de ser bella como ciudad, también tiene alrededores inmensos, donde la vista no llega nunca a su fin y el verdor de sus bosques no deja espacios para otro color.


Pero en la parte anterior dije que aún faltaba historia y quedamos diciendo que la ciudad comenzó paulatinamente a repoblarse. El gobierno nacional decidió aumentar la población económicamente productiva en la región, y para ello instaló una oficina en Alemania dedicada a atraer inmigrantes; proceso conocido como colonización alemana en Chile. En 1850 llegaron los primeros colonos, quienes aportaron la tecnología necesaria para el desarrollo de la industria local, además de su cultura y tradiciones. La Colonia Alemana transformó la ciudad de Valdivia en un lugar próspero y lleno de actividad comercial y cultural. Sin embargo la primera gran catástrofe del siglo XX sobre la ciudad, el incendio general de 1909, destruyó la totalidad de las manzanas céntricas, lo que implicó una reconstrucción total de la ciudad. Se construyeron decenas de edificios modernos, además de la pavimentación de muchas calles y un trazado completamente nuevo de toda la ciudad, que aún hereda. Pero en 1960, el 22 de mayo, a las 15:00 horas la ciudad -y todo el sur de Chile- fue sacudido por el terremoto más intenso del que se tenga registro moderno, con 9 grados en la Escala de Richter. Esta catástrofe conocida como el Terremoto de Valdivia tuvo efectos negativos en gran parte de Chile, y la formación de tsunamis (maremotos) que afectaron hasta Hawai y Japón. El terremoto destruyó gran parte de la ciudad. El maremoto que siguió al terremoto derrumbó varias de las fortalezas de origen español. El terremoto cambió la fisonomía de la ciudad y alrededores (hundimiento de terrenos en suelo pantanoso), dejando inutilizado gran parte del río para la navegación hacia el océano, según dicen los estudios en la bahía de Corral y el Fuerte Niebla se registraron olas de hasta 12 metros de altura.
Valdivia hoy es parte de una nueva región de Chile y se ha sobrepuesto a las diversas catástrofes naturales que le ha tocado vivir, pero a pesar del cambio de fisonomía que ha experimentado, aún conserva su natural belleza.
Desde el puente del Río Valdivia, se puede apreciar una linda postal de la ciudad, y dirigirse hasta la localidad de Corral y  Niebla, donde desemboca el río y se encuentra uno de los fuertes más famosos de la zona, el Fuerte Niebla. Para llegar al fuerte se debe acceder por un camino, que se convierte en un túnel de árboles que en su otro extremo muestra la grandiosidad de los humedales de la zona, que forman kilómetros de plantas acuáticas e innumerables especies de aves. Al dejar atrás este paisaje, el camino se enfila bordeando el río Valdivia desde las alturas,  con una vista panorámica realmente impresionante, donde se pueden ver las tranquilas aguas azules del río y los verdes bosques y quebradas en la ribera del frente. Finalmente comienzan a verse pequeñas casas a los costados y se entra a la apacible localidad de Niebla, el cual atiende a cientos de turistas diariamente que visitan su fuerte, que se construyó sobre un acantilado. La fortificación, cuyo nombre original es Castillo de la Pura y Limpia Concepción de Monfort de Lemus, y llamada también en sus primeros tiempos como “la llave del Pacífico Austral”, fue construida en el año 1671 y ocupa la denominada Punta de Niebla, desde donde domina ampliamente la Bahía de Corral, Amargos y la Isla Mancera.
Para entrar al fuerte se paga una módica suma y puedes ir acompañado de un guía que viste la típica ropa de la época y te muestra y cuenta cada historia y anécdota que han aprendido; esto hace más entretenido el paseo y entender el suelo que pisas. La vista del Océano Pacífico desde aquel lugar es inmensa e interminable, la bahía se admira en todo su esplendor y de cierta forma se ven los otros fuertes que rodean la zona. Fuego cruzado, eso trataban de hacer estos fuertes si algún pirata o corsario osaba entrar en sus territorios. Están dispuestos estratégicamente para destruir cualquier nave, al igual que sus cañones, que esperan hundir en cualquier momento al barco enemigo. Hoy el Fuerte Niebla tiene varios sectores cerrados al público, el mar ha ido socavando el acantilado y puede que en algún tiempo no muy lejano parte de él desaparezca, esperemos que las autoridades puedan hacer algo y no sigamos perdiendo parte de nuestra historia e identidad que tan poco arraigada tenemos. Con tanta cosa bella que vi en ese sector, cada vez me convenzo más que la luna debe seguir bañándose ahí.

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3 comentarios sobre “Valdivia. La ciudad donde se baña la luna. II Parte

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  1. Que buen final!!! muy buena la historia de Valdivia!!..y preciosa ciudad…
    Chicos del extranjero no pueden dejar de no venir a visitar nuestro país, que es tan bello!!!
    mami.

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  2. Ya lo decía en mi anterior comentario,me encanta tu forma de relatar,de describir los lugares que poco o nada dejan a la imaginación,es como ir viendo la foto de los lugares descritos con tanta riqueza de vocabulario que hacen imaginar paisajes de ensueño.Un beso,felicitaciones.Tu Tío Roge.-

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