París. Una ciudad simplemente monumental. II Parte

Aquél primer día en París fue verdaderamente alucinante, mis ojos no se cansaron de tanta belleza y si el día hubiese contado con más horas de luz, seguramente mis pies hubiesen querido seguir caminando. Pero luego de admirar la Torre Eiffel iluminada y llena de música me dirigí al hostal, para descansar y poder tener un segundo día lleno de nuevas experiencias.


Lo primero que hice fue abrir las cortinas de mi ventana y admirar los techos de aquella ciudad, mientras en lo alto de la colina Montmartre (Monte de los mártires) se aparecía incólume y delicadamente blanca la Sacre Coeur o Basílica del Sagrado Corazón, que se construyó entre los años 1875 y 1919. Una de las gracias de esta Basílica es que posee la campana más grande de Francia con un peso de 18 toneladas, lamentablemente, sólo la pude apreciar desde mi ventana, ya que por diversos sucesos, el tiempo no me alcanzó para poder admirarla desde más cerca (Ya habrá otro momento).
Mis primeros pasos me dirigieron hasta la Torre Eiffel, no encontraba el minuto para tocarla y montarme en el ascensor que me llevaría hasta el lugar más alto y desde ahí, admirar y por fin todo París. La estructura fue diseñada por Gustave Eiffel y se comenzó a construir en 1887 para que sirviera como arco de entrada a la Exposición Universal, que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa. La torre se inauguró el 31 de marzo de 1889 y fue abierta al público el 6 de mayo de ese año. Tiene una altura de 300 metros, pero junto a la antena de radio que se encuentra en su cúspide, la torre llega a medir 324 metros. Puedes subirla a pie si tienes poco dinero o en ascensor, yo tenía poco dinero, pero creo que no hubiese podido llegar a la cima por las escaleras. Wow! la vista desde su cúspide era simplemente maravillosa y mirar hacia abajo y ver las enormes patas que posee era genial! París y el río Sena se veían en toda su plenitud, aquella ciudad era realmente grandiosa.
Ya no recuerdo el orden de mis visitas, pero creo que después de la Torre me dirigí a la Plaza de la Libertad, cuyo símbolo es la columna de Juillet, que se inauguró en 1840 y donde antes se encontraba La Bastilla, una fortaleza que protegía el costado oriental de la ciudad de París, cuya construcción data de 1370, pero que con el paso del tiempo se convirtió en prisión estatal. La importancia de este lugar es que fue el símbolo de la Revolución Francesa, cuando La Bastilla fue tomada por los revolucionarios el 14 de julio de 1789, tiempo más tarde el lugar fue demolido y se decidió en 1792 la construcción de una Plaza y una columna en su lugar. Dejé aquella columna, que se levanta en suelo de tanta historia para dirigirme al Palacio de Versalles, que se encuentra en los alrededores de la capital francesa.
El Palacio se comenzó a construir en 1661 por el mandato Luis XIV y sirvió de residencia real en los siglos pasados, hoy es visitado por millones de turistas que la recorren admirando su incalculable belleza o simplemente paseando por sus jardines. Sólo como datos Versalles comprende tres palacios: Versalles, Gran Trianón y Pequeño Trianón, cuenta con 700 estancias, 2.513 ventanas, 352 chimeneas, 67 escaleras, 483 espejos y 13 hectáreas de chimeneas. La superficie total es de 67.121 m² , mientras que el parque tiene 800 hectáreas, 300 de bosque y dos de jardines a la francesa. Posee 20 km² de vallas y 42 km² de paseos, con 372 estatuas. Eso si es un Palacio, verdad?
Regresé a París y caminé por Moulin Rouge, Les Invalides, por el jardín de Luxemburgo, el Quartier Latin, por el cementerio Pere Lachaise (visté a Jim Morrison, Chopin y Edith Piaf, entre otros) y muchas calles que no logro recordar su nombre. Fue una experiencia maravillosa y una de las que más atesoro en mi corazón. París es una ciudad grandiosa, creada y diseñada por personajes de la historia universal que tuvieron pensamientos grandes e idealistas, que la materializaron y la dejaron para el deleite de nosotros, las futuras generaciones.

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3 comentarios sobre “París. Una ciudad simplemente monumental. II Parte

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  1. ulalá!! hace tiempo que este zorrillo aspestoso no pasaba por este rinconcito del ciberespacio para conocer las aventuras de su amiga daniela…
    Nuevamente quiero decirte que eres una mujer muy afortunada de poder conocer tantos lugares maravillosos
    ¿Cuántos kilómetros Lan Pass has acumulado?
    Un beso grande
    Leo

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  2. Estoy de acuedo contigo, amiga Daniela.
    PARÍS es PARÍS
    De las ciudades que conozco París es mi favorita.
    Es monumental, con grandes espacios, jardines, con un glamour especial… y repleta de arte.
    Sus museos impresionantes.
    Y una cena romántica a orillas del Sena o en el Barrio Latino es de las experiencias más gratificantes.
    Me ha gustado mucho tus dos partes de París.
    Besos

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