Ancud y Castro, la magia del archipiélago de Chiloé. I Parte

Chiloé y cada uno de sus rincones tienen magia, por eso no me sorprende que de sus territorios hayan surgido tantos mitos, leyendas sobrenaturales y personajes que han traspasado sus fronteras. La Pincoya, el Trauco o el mismísimo Caleuche, por nombrar algunos, forman parte de la mitología chilota; historias que todos los chilenos conocemos desde... Seguir leyendo →

Glaciar Perito Moreno, una belleza majestuosa

Mientras buscaba las fotografías de este lugar, me di cuenta que, si bien, adoro el calor y los paisajes caribeños; creo que las zonas con montañas, vegetación autóctona y hielos, son las que más sobrecogen. El Glaciar Perito Moreno es de aquellos lugares que tienes que ver con tus propios ojos, al menos una vez... Seguir leyendo →

Seno Otway, la residencia de los caballeros de esmoquin

¿Hay algo más lindo y divertido que los pingüinos? Son como caballeros de esmoquin bien erguidos, que van siempre apurados hacia alguna parte. Imagínense la belleza de un lugar donde hay miles de ellos reunidos en parejas para organizar, literalmente, su nidito de amor. Y lo mejor de todo es que tú puedas caminar entre... Seguir leyendo →

Cueva del Milodón, el apacible hogar del perezoso gigante

Cuando era niña en un programa de televisión vi un reportaje sobre el Milodón, un oso perezoso extinto hace millones de años que había habitado el sur de Chile; del cual encontraron vestigios en una cueva cercana a Puerto Natales y en la que había una réplica de tamaño natural de este antiguo mamífero. Seguramente... Seguir leyendo →

Parque Nacional Torres del Paine, mucho que ver y sentir

Ríos, lagos, cascadas, montañas, animales, bosques, hielos, lluvia, sol, arcoíris, esto y mucho más, te aseguro encontrarás tan sólo en un día, si visitas el Parque Nacional Torres del Paine. En las publicaciones anteriores ya les conté del trekking a Base Torres y de la bella experiencia en el Lago Grey, pero en este post... Seguir leyendo →

Roma. Simplemente bella. I Parte

Aún puedo cerrar los ojos y sentir en mis pies las cálidas calles romanas de aquel caluroso verano, y logro escuchar a su gente hablar ese idioma que tanto amo. Seis años han pasado desde que lloré de emoción frente al Coliseo; seis años desde que cerré mis ojos y lancé aquel euro a la... Seguir leyendo →

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